12.Diciembre.2017
NACIMIENTOS : "BELENES" O "PESEBRES"
Los de México incluyen motivos y estereotipos muy propios de nuestra cultura
Por LUIS ORTIZ
Foto: / LUIS ORTIZ /
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Por: LUIS ORTIZ /

También llamados pesebres o belenes, los Nacimientos tienen su origen en los “montajes vivientes” que recreó San Francisco de Asís hace casi 800 años. Hoy, son parte importante de la decoración navideña en México.


De acuerdo con la leyenda, el origen del nacimiento se remonta a la época de Giovanni Bernardone (1182-1226), mejor conocido como San Francisco de Asís, quien fue el primero en instalar un nacimiento viviente para ejemplificar el nacimiento de Jesús. La fecha exacta es desconocida, pero pudo haber sido en 1223. Ya habiendo fundado la orden franciscana, él recorría las poblaciones de su natal Italia con el fin de predicar la palabra.

El Nacimiento moderno (la palabra “belén” ha caído en desuso, al menos en nuestro país) combina una serie de elementos bastante discordantes, los cuales no tienen nada que ver con el origen del niño Jesús. Si tomamos en cuenta que éste nació en un lugar del Oriente Medio, sería poco factible pensar que haya sido en un sitio frondoso y verde. Lo mismo ocurre con los pinos que ahora se colocan junto al nacimiento, puesto que esa especie no existe en aquellas áridas tierras del actual Israel.

Del mismo modo hallamos nopales, magueyes, palmas cocoteras, oyameles, pirules; o animales de diversa índole, primordialmente domesticados, y bestias de carga; también podemos encontrar otro tipo de elementos, como lanchas de remo, molinos de viento por mencionar sólo algunos de los muchos que aparecen en estas decoraciones navideñas.

Muchos nacimientos mexicanos incluyen motivos y estereotipos muy propios de nuestra cultura, lo cual los hace ser bastante pintorescos. Así, podemos ver representaciones del cartero, el globero, el aguador, la taquera, el panadero, el organillero, etcétera. No existen límites para la imaginación. Y otra cosa que sobrepasa lo pintoresco para entrar en el reino de lo absurdo, es el tamaño de algunas de las figuras. No es nada raro encontrar que el Niño Dios sea casi del mismo tamaño que José y María, o mayor que los borregos o también unos Reyes Magos gigantes y un niño naciente chiquitito.

Por otro lado, debemos hacer referencia a las luces que decoran los nacimientos,hoy en día es cada vez más común contar con las guías intermitentes de colores, entre las cuales sobresalen aquellas con música, cuya tonada absurda, repetitiva y tediosa malhumora a cualquiera.

En realidad no hay impedimentos, y lo que en verdad importa es realzar ese espíritu de la Navidad que, desafortunadamente, año tras año se va perdiendo, en parte por la ignorancia, en parte por el desinterés y a veces por la falta de tiempo, pues poner un pino es más rápido y no cuesta mucho, ya que los adornos son reciclables y pueden usarse los mismos de años anteriores.

En fin, no todo está perdido, y en años recientes han aparecido diversos concursos nacionales, estatales o municipales de nacimientos, con los que se pretende reavivar esta bella tradición navideña.
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