25.Marzo.2016
ROMPER LOS CÍRCULOS DE LA VIOLENCIA Y LA DELINCUENCIA
Piden en Vía Crucis
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Un Vía Crucis diferente al de otros años es el que se vivió la mañana de este viernes por calles del Centro Histórico de Veracruz, en donde a través de las lecturas que se realizan en cada una de las 14 estaciones, por primera vez se contextualizó en la época actual, se habló directamente y reflexionó sobre las problemáticas actuales que vive la sociedad mexicana.

Encabezados por el Obispo de la Diócesis de Veracruz, Luis Felipe Gallardo Martín del Campo, padres, religiosas, grupos pastorales y decenas de feligreses avanzaron por calles y avenidas del Centro Histórico de Veracruz, representando el recorrido que hizo Jesús desde la Última Cena hasta la Resurrección, con lecturas del Evangelio en 14 estaciones.

Entre las reflexiones se habló de romper los círculos de la violencia y de la delincuencia, hacer un examen de conciencia y aprender a decir perdón al prójimo, también de la forma en que actuamos con nuestro planeta contaminándolo.

Durante la V estación, “El Sirineo ayuda a Jesús” se señaló que promover el desarrollo nacional es una tarea que involucra a todo el pueblo mexicano en las distintas instancias, tanto públicas como privadas, tanto colectivas como individual.

En la Décima estación, “Jesús es despojado de sus vestiduras”, se habló en general sobre los pueblos que han sido incomprendidos y excluidos de la sociedad. “Algunos han considerado inferiores su valores, sus culturas y sus tradiciones, otros mareados por el poder, el dinero los han despojado de sus tierras, o han realizado acciones que la contaminaban (…) Que bien nos haría a todos hacer un examen de conciencia y aprender a decir perdón, perdón hermanos”.

“Celebrando el jubileo de la misericordia con ustedes es recordar el camino urgente que debemos tomar para romper los círculos de la violencia y de la delincuencia” indicaron al reflexionar el evangelio leído en la Décimo Primera estación, cuando Jesús es clavado en la cruz.

“Ya tenemos varias décadas perdidas pensando y creyendo que todo se resuelve apartando, encarcelando, sacando los problemas de encima creyendo que estas medidas solucionan verdaderamente los problemas. Nos hemos olvidado de concentrarnos en lo que realmente debe de ser nuestra verdadera preocupación, la vida de las personas, sus vidas, la de sus familias, las de aquellos que también han sufrido a causa de este círculo de violencia”.

“La misericordia divina nos recuerda que las cárceles son un síntoma de cómo estamos en la sociedad, son un síntoma en muchos casos de silencio, son un síntoma de una cultura que ha dejado de apostar por la vida, de una sociedad que poco a poco ha ido abandonado a sus hijos. La misericordia nos recuerda que la reinserción comienza afuera en las calles de la ciudad, la reinserción comienza creando un sistema de salud social, es decir, una sociedad que busque no empeorar contaminando las relaciones en todo el espectro social”.

En la reflexión de la lectura en la Décimo segunda estación se habló de la migración donde encuentran un “camino cargado de terribles injusticias, esclavizado, secuestrado, extorsionado; muchos hermanos nuestros son fruto del negocio del tráfico humano, de la trata de personas”.

“No podemos negar la crisis humanitaria que en los últimos años ha significado la migración de miles de personas (…) Esta tragedia humana que representa la migración forzada hoy en día es un fenómeno global, (…) son hermanos y hermanas que salen expulsados por la pobreza y la violencia, por el narcotráfico y el crimen organizado; frente a tantos vacíos legales se tiende una red que atrapa y destruye siempre a los más pobres, no solo sufren la pobreza sino que además tienen que sufrir todas esas formas de violencia, injusticia que se radicaliza en los jóvenes, ellos son perseguidos y amenazados cuando tratan de salir de la espiral de la violencia y del infierno de las drogas, y que decir de tantas mujeres a quienes les han arrebatado injustamente la vida”.

Pidieron “no más muerte ni explotación, siempre hay tiempo de cambiar, siempre hay una salida, siempre hay una oportunidad, siempre hay tiempo de implorar la misericordia del padre.

Durante la Décimo tercera estación, en la que se dio la lectura del evangelio cuando Jesús es bajado de la cruz, se hizo un llamado a los empresarios, a quienes señalaron tiene la misma responsabilidad en la construcción de un mejor país a través de la generación de empleos dignos y bien remunerados.

Se volvió a hacer énfasis en los jóvenes al referir que “los flagelos más grandes a los que se ven expuestos los jóvenes es la falta de oportunidades, de estudio y de trabajo sostenible y redituable que les permita realizarse”.

Puntualizaron que la pobreza y marginación son un aliciente que puede generar que los jóvenes caigan en el círculo del narcotráfico y la violencia.

“¿Qué quiere dejar México a sus hijos? Quiere dejarles una memoria de explotación, de salarios insuficientes, de acoso laboral o de tráfico de trabajo esclavo” cuestionaron.

El Vía Crucis concluyó en la Catedral de Veracruz.

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