25.Febrero.2017
MAMÁ EN TIEMPOS DIFÍCILES
LOS BEBÉS Y LA LITERATURA
Por CLAUDIA MARTÍNEZ
CLAUDIA MARTÍNEZ
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A partir de este año, la renovación de la administración gubernamental ha llevado a varios cambios en la Secretaría de Educación de Veracruz; entre ellos, para mí significó tener que dejar la biblioteca para bebés que ofrecía semanalmente.
Sin embargo, el tema no ha dejado de ser de mi interés, así que en mi colaboración semanal en El Mercurio de Veracruz ( otro de los cambios que tuve que hacer pues ya no me es posible escribir diariamente) decidí retomar este tema,
pensando en todos aquellos amables lectores que tienen a su lado niños pequeños.

Digamos que desde su nacimiento, los bebés son atraídos por la musicalidad de la voz, especialmente por la de la voz de sus madres. Incluso los bebés recién nacidos, se alimentan de la palabra. Para aprender una lengua, es decir, para
aprender a hablar, es necesario que los pequeños hayan sido objeto de innumerables actos comunicativos. Los bebés necesitan, como algo esencial para sus vidas, que los adultos hablemos con ellos.

En el principio de la vida, los chiquitos establecen una comunicación lúcida y consistente con los adultos que les cuidan. Así, podríamos decir que la voz y el rostro de quienes están con ellos, s on los “primeros libros” de los pequeños. Las niñas y los niños captan los sonidos y los movimientos faciales, y los registran en sus mentes, incluso antes de comenzar a hablar.

Cuando ya son más grandecitos, y empiezan a balbucear, los bebés crean su propia música, su propia melodía, y, apoyándose en las voces de aquellos que los rodean, van construyendo su propia voz. Los adultos cercanos a los niños ( las madres, los papás, los abuelos, los hermanos mayores, los cuidadores en las guarderías), comprenden esa música y dialogan con los bebés a través de sonoridades de la lengua ( imitando los gorjeos y sonidos que emiten los pequeños), modulando sus voces.
Los niños pequeños tienen sed de ritmos…Por eso disfrutan de las cosas que marcan una métrica vital: la presencia y ausencia de la madre, la alternancia del día y la noche, las rutinas de aseo, etc…Y también por eso disfrutan tanto de la poesía, las canciones cortas, los arrullos a la hora de dormir, los trabalenguas y los juegos de palabras.

Conforme van creciendo, van empezando a disfrutar más y más del mundo que les rodea, y les gusta señalar o apuntar con sus dedito índice las cosas que les llaman la atención, y así compartirlas con aquellos que los acompañan. En esta etapa de la vida, la disponibilidad del adulto es importantísima, y el acompañamiento y el apoyo para nombrar lo señalado es básico para ayudar a los bebés a desarrollar pensamiento.

Pronto todos los niños que adquieren un lenguaje, que aprenden a hablar en todas las familias, empiezan a mostrar un vivo interés por los libros, por la lengua escrita, si tienen acceso a ella, con el mismo interés y curiosidad que muestran por el lenguaje hablado. Quieren saber el significado de las palabras, de lo que allí dice, al mismo tiempo que aprenden a hablar. Los primeros años de la vida son la “edad de oro” para acercar los libros a los niños, para leer y contar historias en voz alta, para disfrutar juntos de la belleza plástica de un libro bellamente ilustrado…

Así, los padres y los profesionales que cuidan de los bebés en lugares como estancias o guarderías, tienen un papel esencial para llevarlos a descubrir el placer de las narrativas y para alimentar su gusto, su “apetito” y su curiosidad por la buena literatura.

Entre los dos y los cinco años, se establece el lenguaje estructurado en las niñas y los niños. Cuando un adulto habla, las criaturas tienen acceso a dos formas diferentes del lenguaje: el coloquial, que puede ser comprendido como “meras palabras”, indispensables para la comunicación de la vida cotidiana, y el lenguaje narrativo o la lengua del relato, más estructurado, que organiza la expresión del pensamiento y las emociones en palabras.

Tener la vivencia y el uso de ambas formas del lenguaje, coloquial y narrativo, en estos primeros años de vida, es fundamental para que los pequeños puedan apropiarse, más adelante, de la lengua escrita. Pero sobre todo, es básico para el desarrollo de la personalidad y la inteligencia infantiles.
Los tres años que tuve el privilegio de conducir una biblioteca para bebés y niños pequeños, más la experiencia vivida como madre con cuatro hijos, me permitieron observar la seriedad y la persistencia de los pequeños en busca de la comprensión del sentido de las nuevas situaciones que una historia puede presentarles, al tratar de descifrar, por ejemplo, el significado de una imagen y más adelante, de las palabras.

Si desde que son muy pequeños, los adultos que rodeamos a los niños hacemos lo que nos toca para permitirles gozar de una narración o historia, más tarde, en el momento formal del aprendizaje, en el preescolar o la escuela primaria por ejemplo, les resultará cosa fácil descifrar el sentido de un texto. la lectura individualizada y en voz alta de libros infantiles de calidad, hecha por adultos dispuestos y respetuosos de los ritmos y las maneras de cada niño , de la escucha personal de cada uno, propiciará ni más ni menos la experiencia del placer de leer, que puede hacer la diferencia en las vidas de los chiquitos.

Los libros con textos o ilustraciones de calidad proporcionan a los bebés momentos de gran alegría, pero además a través de la lectura los niños aprenden a ser ellos mismos y a comprender mejor el mundo a su alrededor. Y nos pueden sorprender con su capacidad de seleccionar las lecturas de su agrado, su búsqueda de textos que se adapten mejor a las situaciones que atraviesan en la vida, privilegiando su imaginario. Los bebés pueden ser, se los aseguro, lectores exigentes. Y es fascinante ver como leen con todo su ser: escucha, mirada, cuerpo, voz. Además, los tiempos compartidos de lectura entre la madre y el hijo, el padre que vuelve del trabajo y dedica un tiempo a leer a sus hijos antes de dormir, la maestra que lee diariamente, son recordados siempre. Será una vivencia por siempre asociada al amor, al cuidado, al vinculo afectivo sano y sólido, que les acompañará para toda la vida.

¡Hasta la semana próxima!


 
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