(*/*)…Toda esta semana ha llovido en Veracruz: por las noches y madrugadas, principalmente, atronadoras tormentas nos recuerdan la cercanía del mar del Golfo; relámpagos y potentes truenos acompañan a rayos y centellas: el espectáculo de la Naturaleza nos recuerda nuestra fragilidad y casi siempre, nos remite a la confirmación de la inutilidad de los afanes personales…
(*/*)…Así también por todo el estado: las lluvias intensas más unas que otras en los 212 municipios, caen como bendiciones para los mermados campos que sufrieron las sequías prolongadas de meses anteriores; reverdecen los llanos, los ríos crecen y se mueven todos los árboles y plantas silvestres y caseras, en un apenas perceptible concierto que el ojo desatento no puede admirar; y un aire de respiro toma su sitio por algunas horas, ajeno al horror de los hechos sabidos y por saber; y los animales no humanos se mueven diferente y nos miran, cuando tenemos suerte, desde sitios insospechados…
(*/*)…En la Cuenca, el Sotavento veracruzano, con las aguas se han calmado los Nahuales, dicen convencidos niños y viejos: algunos muy atemorizados por la presencia de esas entidades que anuncian cosas nada buenas. En un municipio cuenqueño, un Padre ha comentado al término de la homilía un domingo, que los exorcismos están a disposición de quienes lo soliciten. Todos han escuchado con resignación. Saben de casos por familias y vecinos…
(*/*)… Los cielos veracruzanos por estos días, que amanecen “cargados” de nubarrones grises y negros, por donde no se asoman los amarillos intensos de la luminosidad solar, imprimen su sello casi todas las mañanas: agosto inicia con similares matices, y las madrugadas son divinamente silenciosas: a pesar de que mucho silencio, también asusta a los medrosos y a las paranoicas de tanta mala noticia…
(*/*)…Pero la frescura del aire, la liviandad apenas entendida, de la atmósfera, baja la presión y la angustia por el presente y el devenir: tanta belleza natural prohijada por la lluvia, nos regala momentos que deberíamos apreciar más: dejar por un rato los estragos del calor intenso, el malhumor que lo acompaña, las aglomeraciones turísticas, las vecindades no deseadas de gente que quién sabe de dónde vino a Veracruz: todos recalan aquí, piensan los más amargos y lo comentan a viva voz las desaprensivas que nunca faltan. Qué bueno. Al menos hay todavía quien se atreva a quejarse en voz alta…
(*/*)…Olvidados de los muertos y las asesinadas; de los amagados por la criminalidad que campea en nuestras tierras ya desbocada desde hace siete años; indiferentes o escandalizados al saber que algo que no se había visto en 30 años por lo menos: que la CFE dejara sin luz a todo el puerto jarocho; tirados por la borda décadas de trabajo y esfuerzo, y todo porque un Marino -ay qué raro si ellos antes eran muy cumplidos, dirá la vecina que gusta de echarle bomboncitos al café negro, mientras mira sus plantas a través de su privilegiado ventanal con vista al mar-; al frente de ASIPONA, el vicealmirante Abraham Eloy Caballero Rosas, no ha podido porque no ha sabido, mantener el nivel de un puerto como Veracruz: pero ninguna autoridad, y no se espera ya que lo haga “la señora gobernadora”, como le dicen sus empleados, quien ayer parecía un florero de tanta flor en la cabeza, el pecho y la ropa, allá en la sierra de Zongolica; y más de uno vio una alegoría en esa imagen…
(*/*)…Pero la lluvia impele a otras actividades, mucho más placenteras que el regusto morboso por adivinar si esta vez, Alejandro “Alito” Moreno no pactará algo, porque lo más seguro es que ya no podrá, no tendrá alternativa más que ir al fondo, al haber anunciado que denunció ante la Fiscalía General de la República, al mismísimo AMLO, el Maligno de México, y a su hijo Andy; al vampiresco tabasqueño de “la barredora”, y a toda la pléyade de la 4T, incluidas gobernadoras tan asqueantes como Layda Sansores y Marina del Pilar Olmedo; y a los delincuentazos de Manuel Bartlet, Mario Delgado, Rubén Rocha Moya, Américo Villarreal y Alfonso Durazo, todos dice el dirigente del PRI, “por presuntos vínculos con el crimen organizado…”
(*/*)…Las actividades placenteras que la lluvia impele -perdón por esa maña de andar por las ramas de los pensamientos, que tiran al suelo para hundir sus raíces henchidas de agua-; son simples, y muchas compartidas por quienes aman los climas más benignos, y ya sólo van de noche a la playa si la tienen a mano, porque se han vuelto supremamente intolerantes al turismo del Bienestar, y a los jodedores de siempre…
(*/*) Son placeres simples como ir de última hora nocturna al café a punto de cerrar puertas, sólo para fastidiar a los meseros; gastarse media quincena o casi la totalidad de la pensión, en esa librería cara que cobra los libros como si trajeran un pedazo de piedra múcara de regalo; ir a un concierto de un cantante tan viejo, sólo para verlo y comprobar si todavía, “tiene voz”; pequeños placeres que pasan por aprender a hacer el aliño de aceite de oliva con agua y chiles macerados; o la misteriosa “masa madre” para panes y pizzas; o por comprar cosas que no se usarán nunca o, acaso, en otro lugar y en otra vida…
(*/*) Placeres inocuos, pecadillos veniales, cada quien, con su oportunidad única e íntima, sin dañar a segundos, o terceros; quien no haya bailado solo y desnudo por toda su casa al ritmo de su música favorita, no entenderá la oportunidad que le ofrece la lluvia, el llamado “mal tiempo”, para muchos otros; el de la soledad súbita o auto impuesta: todo abona para saberse único en el océano universal de las cosas que, un día, se sabe bien, dejarán de existir, o de importar…
VIERNES QUERIDOS Y ESTIMADAS: QUE SU FINDE SEA AMOROSO, PACÍFICO Y LLENO DE PLACERES PEQUEÑOS Y GRATIFICANTES. NOS LEEMOS DIOS MEDIANTE, EL PRÓXIMO LUNES…