En un recorrido nocturno realizado por EL MERCURIO DE VERACRUZ, en busca de pequeños que pidieran `La rama` en las casas, deja al descubierto la pérdida de esta tradición netamente veracruzana, ya que sólo se encontró a dos o tres ramas.<br />
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La añeja tradición de pedir `la rama navideña`, que consistía en que los niños salían de sus casas y visitaban a sus vecinos para recibir su Aguinaldo a cambio de cantar villancicos o coros, se encuentra agonizante en nuestra localidad, ya que poco a poco esta costumbre se ha ido perdiendo por diversos factores.<br />
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Hasta hace algunos años, era muy común observar nutridos grupos de niños cantando por calles y avenidas cargando la tradicional rama adornada con algunos adornos que sobraban del arbolito navideño del año anterior; sin embargo, esta tradición ha comenzado a decaer al punto casi de desaparecer.<br />
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Cabe mencionar que la inseguridad que se vive por todos los sectores de la ciudad, principalmente por las noches, ha orillado a los padres de familia a no permitir que sus hijos salgan a pedir la rama y por ende no seguir con la añeja tradición, donde algún familiar vigilaba y cruzaba las calles al grupo de niños, para luego repartirse el Aguinaldo.<br />
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Este año las ramas únicamente se pueden observar contadas en algunas las colonias de la ciudad.<br />
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Sin embargo, esta no es precisamente la tradición navideña que se ha ido heredando de generación en generación, pues en la actualidad las pocas ramas que se pueden observar en la calles son simples pedazos de plantas con algún adorno navideño a diferencia de años anteriores, cuando las ramas eran cuidadosamente adornadas con esferas y escarcha, de tal forma de hacerlas muy vistosas para quienes recibían con emoción los cantos de los pequeños.<br />
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De la misma forma, con antelación los pequeños preparaban los villancicos que cantarían en las puertas de las casas, a diferencia de ahora, que los niños de la rama únicamente cantan una canción apresurada.<br />
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Anteriormente se llevaba un botecito que servía de alcancía para recoger las monedas que le dan las personas dadivosas donde se iba a canta, las canciones que se entonaban en cada puerta también han sufrido unos cambios en el tiempo transcurrido. <br />
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La primeras notas que escuchamos de la `rama` son las siguientes: `Doy la media vuelta y me quito el sombrero, porque en esta casa vive un caballero. Vive un caballero, vive un General, si nos da permiso para comenzar...` y de ahí pal real se soltaban con un sinfín de cantos. <br />
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Entre los cambios que se han presentado podemos hacer notar el siguiente: `La calaca tiene dientes, tiene dientes, Topo Gigio tiene dos, si no nos da un aguinaldo, ya lo pagará con Dios...` <br />
Otras eran las maneras con las que la `rama` se despedía después de haber cantado su letanía. Hay para decir gracias por el aguinaldo o dádiva recibida y otras en donde se le hace ver a los habitantes de la casa lo mal que se vieron al no darles ningún peso. <br />
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En el primer caso el canto era de esta manera: `Ya se va la rama muy agradecida porque en esta casa fue bien recibida. Pasen buenas noches nosotros deseamos...`. Pero el mensaje cambiaba cuando no les daban ni un peso: `Ya se va la rama muy desconsolada porque en esta casa no les dieron nada`. O bien: `Ya se va la rama con patas de alambre porque en esta casa se mueren de hambre... Aunque también se pueden escuchar algunas con notas un poco altisonantes.<br />
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Algunos vecinos de colonias populares dieron a conocer, que por el temor a las pandillas y a la inseguridad o que algo malo les pueda pasar a sus hijos, no les permiten que salgan a pedir `La Rama` perdiéndose con ello esta bonita tradición navideña mexicana, concluyeron.<br />
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Las `ramas` poco a poco van perdiendo terreno en la cultura urbana, ya que cada año se han estado reduciendo, al grado que ya es casi imposible verlas y escucharlas. Un reto de esta nueva generación es procurar preservarlas y buscar y encontrar alternativas para su resurgimiento.