06.Julio.2014
LILA DOWNS ESPECTÁCULO DEL BARROCO MEZCALERO
Una Diva Cercana, la Oaxaqueña: se reencontró con Los Cojolites
Por
Por: /

COSOLEACAQUE,VER., 5 de julio, 2014.-Decenas de jovencitas lucen orgullosas huipiles del Itsmo de Oaxaca con jeans de mezclilla o blusas de manta y bordado del sur indígena veracruzano: maquilladas como para sesión fotográfica, sus cabellos lucen trenzas impecables y tocados de flores y pájaros, y todas gritan ante el anuncio de que Lila Downs saldrá ya al escenario montado en el campo deportivo anegado por la lluvia del día anterior: muchas de estas chicas en primera fila, son del club de seguidoras de la cantante Oaxaqueña quien les llama `mezcalitas`.<br />
<br />
La noche es fresca aquí en el sur veracruzano, en este pequeño municipio a unos minutos de Minatitlán y que vive por estos días su Feria, una de las más populares del folklor veracruzano. Barrunta lluvia y Los Cojolites, el grupo de son jarocho que dirige el promotor cultural y maestro Ricardo Perry, ha deleitado también a las `mezcalitas` y a decenas de mujeres de todas las edades, igualmente ataviadas con alguna prenda de este Itsmo de Oaxaca que en esta parte del sur veracruzano tiene ya carta de naturalización: los hombres, también de todas las edades, participan del entusiasmo colectivo y corean canciones y bailan. Corre la cerveza fría y los refrescos. La noche es prometedora en todos sentidos.<br />
<br />
El viernes llovió tanto que suspendieron la presentación de `La diosa de la cumbia` aunque Margarita volverá para el próximo 12 de julio aunque ya no sea la fiesta propiamente del pueblo.<br />
Y esperan que ya no llueva tanto. Por eso es que el lodo entre el pasto del campo deportivo es pesado y vuelto barro, impide hincar tacones. Pero las mujeres lucen sus mejores galas. Y vale la pena: cuando sale Lila Downs el tiempo parece congelarse: para quienes por primera vez la ven `en vivo`, la Downs puede antojarse irreal. Tan icónica si se puede utilizar el término, resulta: una presencia llenadora, cálida, impactante. Sale con una botella de mezcal en mano y riega gotas en el escenario a manera de ofrenda y después, se empuja el trago a pico de botella como se dice.<br />
<br />
Comienza su concierto que en sí es una mezcla de Performance del barroco mexicano, con mucho de poesía visual: Lila no baila propiamente ningún baile clásico del folklor jarocho o oaxaqueño: lo actúa, lo desgrana, lo disfruta intensamente y eso se trasmina en el aire, al ritmo de sus libres interpretaciones. La `iguana` jarocha es ella retorciendo su espalda tirada en la tarima, alzando la cadera rotunda, sacando su lengua juguetona. Una diva cercana: se baja del escenario y baila con su público, se toma fotos, saluda de beso.<br />
<br />
Todos corean las clásicas de Agustín Lara `piensa en mi/ cuando llores...` y de José Alfredo Jiménez: `vámonos/donde nadie nos juzgue/donde nadie nos diga que hacemos mal...` Y bailan y piden `otra` `otra`. Y hay entrega en la Oaxaqueña quien durante sus breves intervenciones antes de interpretar, menciona como al paso, algunos nombres de héroes mexicanos mientras en la gigante pantalla colorida, detrás suyo, pasan imágenes lo mismo de peces que de la figura inconfundible de Zapata y especies de `retablos` de la imaginería cultural que nos identifica.<br />
<br />
Lila es también a su manera, un retablo vivo: algo de Frida tienen sus expresiones teatrales; una Khalo melodiosa y rítmica: y el ícono como referente es obligado, acaso fácil, pero inevitable: su indumentaria y su tocado es una revelación y una confirmación de lo mejor que tiene México: por algo dice que cuando fuera del país le preguntan que `como andan los tiros por allá` ella responde que las mujeres de este país se levantan al alba a hacer tortillas, a buscar el maíz. Y canta una canción dedicada al grano básico. Y después, cuando canta `cucurrucucú Paloma...` lo hace ataviada con un rebozo hermoso, que presume es `del arte plumario` de Michoacán.<br />
<br />
Noche plena. Han comenzado las primera gotas frías de lluvia a caer. Son casi las 11, y poco más de tres horas han pasado sin notarse. Pero la gente pide `otra` y muchas sacan paraguas. Lila Downs canta `la cumbia del mole` y la gente se emociona. Agradece al maestro Perry, el reencuentro con sus amigos Los Cojolites, y cantan juntos, y bailan, y festejan. Y todos ellos son realmente un espectáculo digno, formidable, que nos convence de que hay cosas como esta noche, y ellos mismos, que son admirables sin más.

  QUIÉNES SOMOS  
© Toda la información de este Portal Informativo está protegida por la Ley de Derechos de Autor Los medios que deseen reproducirla pueden contratar.