En el municipio de Veracruz, trabajadores portuarios afiliados al Sindicato de Trabajadores Portuarios al Servicio de la Corporación Integral de Comercio Exterior S.A. de C.V. (CICE) llevaron a cabo una manifestación pacífica para exigir la reinstalación de compañeros que, aseguran, fueron despedidos de manera injustificada durante el último año.
Los integrantes del sindicato explicaron que la protesta se realizó después de que la empresa se negara a recibirlos en una reunión solicitada para abrir el diálogo. Por ello, el grupo se mantuvo a las afueras de las oficinas de CICE, ubicadas sobre la avenida Independencia, entre Emparan y Constitución, sin obstruir la vialidad.
De acuerdo con Javier Gómez Figueroa, recién electo secretario general, la compañía ha despedido a ocho empleados como parte de una estrategia para debilitar a la organización sindical que encabezará durante los próximos tres años. Señaló que estos despidos representan un intento de intimidación.
El líder obrero aseguró que la movilización de este jueves no representa una afectación a las labores portuarias, ya que únicamente participó una fracción del personal, mientras que el resto cumplió con su jornada laboral habitual. Recalcó que su intención es evitar, en lo posible, un conflicto mayor.
Gómez Figueroa recordó que, durante diez meses, el Centro Federal de Conciliación mantuvo vigente la figura de “duda razonable” porque aún no se formalizaba la creación del sindicato, situación que —según dijo— fue aprovechada por la empresa para desplazar trabajadores y reducir en un 38 por ciento su fuente de empleo.
Además, denunció que en el proceso de votación realizado meses atrás surgió otro grupo sindical promovido presuntamente para mantener prácticas previas que, en su opinión, no favorecen al trabajador ni representan sus intereses.
Por este motivo, reiteró que la exigencia principal es que se devuelva su puesto a los empleados separados de sus funciones, advirtiendo que no descartan un emplazamiento a huelga si no se logra una solución. “Pedimos la reinstalación del compañero y que se detenga la persecución; no buscamos afectar la imagen de la empresa ni de sus clientes, pero la situación nos llevó a esta manifestación”, afirmó.
En ese mismo sentido, el trabajador despedido Marcelino López Vargas relató que su salida ocurrió después de que se opusiera a la revisión de las tablas de antigüedad. Aseguró que recibió amenazas por parte de la gerencia y que jamás imaginó que sería cesado tras 14 años de servicio.
Los obreros señalaron que antes de la protesta realizaron una asamblea interna para definir su postura y, posteriormente, se concentraron fuera de las instalaciones de la empresa a la espera de ser escuchados, lo cual finalmente no ocurrió.
La agrupación indicó que permanecerán atentos a cualquier acercamiento por parte de los directivos de la empresa, pues su intención es resolver el conflicto mediante el diálogo.