En el parque Zamora, en pleno centro de la ciudad, el colectivo de familias buscadoras Rastros de Amor instaló un “Árbol de la Memoria” decorado con fotografías y mensajes. Esta acción, explicaron sus integrantes, busca mostrar la ausencia de sus seres queridos de una manera distinta, que conmueva a la sociedad y le recuerde que nadie está libre de vivir una situación similar.
Martha Miranda, representante y una de las fundadoras del colectivo, comentó que cada ficha no solo lleva el rostro de la persona desaparecida, sino también palabras de ánimo y los deseos de quienes continúan buscándolos. “Estas fichas tienen un valor profundamente simbólico; queremos que la gente observe a nuestros desaparecidos desde otra mirada”, expresó.
El árbol fue adornado con 43 fichas de búsqueda, cada una con el retrato de hombres y mujeres ausentes. La líder explicó que, particularmente en el estado de Veracruz, la mayoría de los casos corresponden a varones, por lo que es urgente ampliar su visibilización y evitar juicios precipitados sobre ellos.
Entre las “esferas” colocadas no solo hay casos del municipio de Veracruz, sino también de Poza Rica, la Ciudad de México, Nuevo León e incluso Guanajuato, lo que refleja la dimensión nacional del problema.
Las actividades alrededor del Árbol de la Memoria continuarán este sábado con una misa dedicada a las personas desaparecidas, además de un taller de bordado y una sesión formativa sobre derechos humanos impartida por la Comisión Estatal de Búsqueda del Estado de Veracruz (CEBV).
Finalmente, Martha recordó su propia lucha: ella busca a su hijo, Javier de Jesús, desaparecido a los 36 años el 28 de julio de 2020 en el puerto de Veracruz. Su testimonio, dijo, es solo uno de los muchos que alimentan el propósito del colectivo: mantener viva la memoria y no dejar de exigir justicia.