16.Octubre.2025
AFECTADOS POR INUNDACIÓN EN ÁLAMO Y POZA RICA DUERMEN EN EL LODO
La población requiere más rapidez en el apoyo ante la emergencia...
Por ALAÍDE FLORES
Foto: / I.O. /
Por: ALAÍDE FLORES /

Varias familias afectadas por el desbordamiento del río Pantepec han improvisado refugios en la orilla de la carretera Álamo–Tantoyuca. Con láminas, colchones y pedazos de hule que lograron rescatar de sus hogares anegados, levantaron pequeños campamentos donde intentan pasar las noches. Son vecinos de colonias como Guillermo Vélez, Los Pinos, Bellavista, Emiliano Zapata, La Ribera y Barrio de las Flores, quienes perdieron todo cuando la corriente del río, que superó los tres metros de altura, arrasó con sus pertenencias.

Entre ellos se encuentra la señora Eulalia López Díaz, quien junto a su esposo Nelson y su hijo de 10 años, lleva cinco días durmiendo al borde del camino. “Solo pudimos sacar el colchón, y el hule nos lo prestó un vecino para cubrirnos. Las cobijas apenas comenzaron a repartirlas el lunes por la noche”, comentó a El Universal mientras sostenía una veladora encendida dentro de su improvisada vivienda. Su casa, ubicada en la colonia Guillermo Vélez, continúa llena de agua y lodo, lo que les impide iniciar la limpieza. “No podemos entrar, todo sigue inundado. Del Ayuntamiento no hemos recibido nada, ni una botella de agua”, lamenta.

La situación es similar para muchas otras familias. En otro punto de la carretera, Ana Lizbeth Silva Cortés y Nadia Yasmín Jiménez Lara contaron que, desde el viernes, cuando ocurrió la inundación, duermen bajo una lona sostenida con palos, junto a otras familias que quedaron sin techo. “Aquí se queda una familia con cinco integrantes y allá hay otra. No hay dónde dormir”, explica Silva Cortés, mientras alimenta una fogata que las protege del frío.

Ambas mujeres señalan que, además de la incertidumbre, enfrentan noches peligrosas. “Los carros pasan muy rápido y hay muchos animales. Ayer varios vecinos vieron dos lagartos cerca de la zona”, dice Nadia Yasmín, quien teme por los niños que también duermen a la intemperie. Asegura que apenas descansan unas horas, pues dedican el día a recuperar lo poco que quedó: algunos trastes, ropa y colchonetas que personas solidarias les han donado. “Una señora mayor duerme allá adelante, sobre una sabanita, con su hijo. Es muy triste”, relata.

Mientras tanto, las autoridades federales iniciaron el miércoles 15 de octubre los censos para evaluar los daños ocasionados por las lluvias. Eulalia comenta que ya fue registrada, aunque aún no recibe apoyo. “Nos dijeron que nos llamarían, pero no hay señal aquí. Solo estaban tomando datos, no nos dieron nada. Las despensas que tenemos vienen de personas que llegan en camioneta a repartir comida, agua y ropa”, cuenta esperanzada en que pronto puedan recibir ayuda para reconstruir su hogar.

A la espera de que el nivel del agua descienda, los damnificados continúan resistiendo en la carretera, refugiados entre lonas y colchones mojados, intentando mantener la esperanza de volver a empezar.

  QUIÉNES SOMOS  
© Toda la información de este Portal Informativo está protegida por la Ley de Derechos de Autor Los medios que deseen reproducirla pueden contratar.