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Hace unos días llegó a mis manos un libro, me entero que fue presentado el 28 de noviembre en el auditorio del Museo de Antopología de Xalapa. La autora es la Doctora en Letras Modernas, Ester Hernández Palacios, el título, México 2010 Diario de una Madre Mutilada.<br />
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Me parece secundario detenerme en decir que la obra está escrita con maestría, que contiene datos, experiencia, contingencia, emoción, poesía. Que es un texto vanguardista ganador del Premio Bellas Artes de Testimonio ` Carlos Montemayor` 2011. <br />
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Secundario, porque es una historia real, es su historia y la historia de todos. Como el nombre lo indica, el libro es el diario que comenzó a escribir Ester, días después del irreparable asesinato de su hija Irene y del esposo de ella, Fuoad.<br />
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La obra tiene entonces un valor que traspasa lo literario, para erigirse como un libro de lectura obligada, un trozo de historia inmediata, de lo que está pasando ahora en México. <br />
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La valentía de la autora, de nombrar y hacer visible, denunciar y no permitir olvidar que cada `daño colateral` es una vida, es una madre, un hijo, un hermano, una persona inocente, indefensa no ante la muerte, de indescifrables pasos, sino que ante la impunidad del gobierno de la violencia y su poder, es quizás lo que más debemos agradecer de su testimonio. <br />
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22 de junio 2010, `El Secretario de Gobernación pide a los medios que no hablen de violencia, que permitan que la violencia no tape otra información que está siendo muy importante en el país. ¿Callar los crímenes cotidianos? ¿Endulzarlos? Decir por ejemplo: el día 8 de éste mes en que se inicia el verano la hermosa y apreciada joven Irene Méndez perdió la vida a manos de feos malhechores, al mismo tiempo que el compañero de su vida perdía la libertad... <br />
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Mientras tanto, aquí y allá es posible oler las transformaciones sociales, no son los cuerpos inertes los que se están pudriendo. <br />
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