01.Diciembre.2012
Estrategias de mujeres mexicanas para cuidar su salud emocional: auto atención y apoyo social
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Shoshana Berenzon-Gorn, Dra Psic; Nayelhi Saavedra-Solano, Dra Antr Soc; Sarahí Alanís-Navarro, M en Psic.

Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente. México, DF, México (Fragmento de la investigación, que se puede consultar en la web)



OBJETIVO: Conocer las prácticas de autocuidado/autoatención utilizadas por un grupo de mujeres para aliviar malestares emocionales.



MATERIAL Y MÉTODOS: Participaron 23 mujeres, habitantes de la Ciudad de México. Se realizaron entrevistas focalizadas mediante la técnica de entrevista de investigación social,cuyo propósito es favorecer la producción del discurso continuo sobre un tema determinado. La información se analizó con la técnica de categorización de significados, que consiste en clasificar el contenido de cada entrevista en categorías mutuamente excluyentes.



RESULTADOS: Las prácticas de autoatenciónreúnen: conductas de autocontrol, remedios caseros, automedicación y actividades de relajación. El apoyo social proviene principalmente de otras mujeres; la pareja no se considera un apoyo significativo.



CONCLUSIONES: Las mujeres encuentran estrategias que, si bien no solucionan por completo sus malestares emocionales, les permiten sobrellevar las situaciones vinculadas con éstos.



En las sociedades actuales coexisten distintos saberes médicos y, en consecuencia, son posibles diversos sistemas de atención. Un rasgo inherente a estos sistemas es que las personas utilizan de manera simultánea o intermitente distintas estrategias de cuidado para tratar un malestar.



Se han propuesto varios modelos teóricos para comprender las diferentes formas en que se combinan y relacionan las prácticas curativas y los servicios formales e informales de salud.

Uno de los modelos más completos es el que propuso Haro1 mediante el cual se describe el sistema plural de atención que distingue cuatro estructuras básicas: a) autocuidado y autoatención, b) autoayuda y autogestión, c) atención alternativa y d) atención médica profesional. Estas cuatro formas se conjugan, complementan y yuxtaponen y crean un espacio en el cual las personas definen las enfermedades y seleccionan tanto a los sanadores como a las alternativas curativas.





Malestares emocionales



Los malestares emocionales que refirieron las mujeres fueron cansancio permanente, intranquilidad, nerviosismo, conflictos con los integrantes de la familia (sobre todo la pareja y los hijos), pérdida de fuerza para realizar sus actividades y estrés. Aunado a lo anterior, las entrevistadas señalaron sentirse afectadas por preocupaciones económicas y la inseguridad y la violencia percibidas en la Ciudad de México.





Fuerza de voluntad



Entre las primeras acciones reportadas por las entrevistadas para tolerar los síntomas del malestar se encuentran las "conductas de autocontrol" que se relacionancon las distintas maneras de utilizar la fuerza de voluntad para atenuar el malestar. En las frases "yo puedo sola", "no es nada grave" y "con el tiempo se va a quitar" se refleja que los problemas de salud y enfermedad quedan integrados en la vida cotidiana como un suceso más sobre el que debe tenerse control para no generar mayores conflictos.



Entonces, yo siempre estaba cansada, en esa época siempre estaba cansada, por eso ¿no? Yo creo que porque hacía un, un muy fuerte esfuerzo de auto control para no, este, pues que no se fuera todo al demonio ¿no?, entonces si era como indispensable que no, o sea, no dejarse caer. (Entrevista 5)





Uso de remedios caseros



Entre los principales motivos para recurrir a los remedios caseros se mencionaron los siguientes: tranquilizarse, controlar los nervios, conciliar el sueño y ayudar a relajarse. También se utilizaron estos recursos porque percibían que al ser naturales no hacían daño o bien por "costumbre". Resulta pertinente señalar que en la mayor parte de los casos, el uso de remedios caseros se presentó de manera conjunta con la práctica de otras acciones de autoatención y otros recursos terapéuticos.



Las entrevistadas mencionaron que suelen utilizar plantas con propiedades tranquilizantes o relajantes, como azahar, tila, valeriana, toronjil, flor de manita, pasiflora, "té de doce flores", lechuga y rosas (cuadro II). Casi todas estas plantas se preparan como infusiones o tés; sólo en el caso de la lechuga y las rosas señalaron usarlas en forma de baños. Por lo general, el conocimiento de este tipo de remedios proviene del seno familiar o personas cercanas, como amigos y compañeros de trabajo.



En el modelo se menciona que el autocuidado y la autoatención son elementos centrales para el funcionamiento de las demás formas de atención a la salud; su relevancia radica en que estas prácticas constituyen una actividad constante, aunque intermitente.2 El concepto de autocuidado se ha analizado desde diferentes disciplinas. La psicología lo ha vinculado con factores internos de salud e integrado a nociones como autoconcepto y las creencias sobre la salud. Los estudios provenientes de la biomedicina suelen asociar el autocuidado con la atención y tratamiento de la enfermedad y se han enfocado en la transferencia de la responsabilidad de algunos cuidados médicos hacia los pacientes. El campo de la salud pública se ha ocupado de medir factores de riesgo y asociarlos con conductas identificables de autocuidado que deben modificarse, evitarse o promoverse. Otras disciplinas interesadas en el estudio del autocuidado son la sociología y la enfermería.3

Si bien estos enfoques poseen diferencias, coinciden en señalar que el autocuidado se conforma con prácticas realizadas principalmente de manera individual, centradas en aspectos preventivos o de promoción de la salud y efectuadas como parte de las actividades cotidianas.



Las encuestas realizadas a escala nacional sobre salud mental han mostrado que las mujeres prefieren acudir en primera instancia a un amigo o un familiar y en segundo lugar a los remedios caseros o la automedicación.9,10 Otras estrategias empleadas a menudo por la población femenina son "tratar de descansar", "tomar el sol un rato", "hacer ejercicio" o "controlar su nervios" para sentirse mejor.11

Las investigaciones mencionadas estuvieron encaminadas, de manera preferente, hacia el análisis de trastornos mentales diagnosticados. Para este trabajo se ha optado por utilizar el término de malestar emocional para comprender los problemas de salud de las mujeres, puesto que guarda mayor afinidad con la perspectiva social del término autoatención. Para Burin,12 el malestar emocional en las mujeres se relaciona con el modo en que perciben sus padecimientos, de tal forma que no les permite sentirse saludables pero tampoco enfermas, una percepción ambigua de incomodidad y desasosiego.





Las usé`



Porque yo ya tenía problemas con mi esposo, ya nos estábamos separando, entonces estaba yo muy estresada, muy. No sé (`) Me lo recomendó una amiga [el baño de rosas], que siempre he platicado con ella y que sabe de mi problema (`) Me dijo que comprara los pétalos de la rosita y ponerlos a hervir con agua y tenerlo listo y ya cuando se acaba de hacer su baño normal, ya como último se echa uno esa agua de rosas. (Entrevista 15)





Automedicación



Los productos que emplearon con mayor frecuencia, sin la intervención de un especialista en salud, fueron vitaminas, complementos alimenticios y medicamentos naturales o químicos que incluían desde analgésicos hasta psicofármacos. Las personas usaron los fármacos de fácil acceso; los que se hallaban en casa (casi siempre porque en algún momento se prescribieron como parte de un tratamiento específico) y los productos que promocionan los medios de comunicación. Fue común que los familiares, amigos y encargados de las farmacias recomendaran los productos.

Usaron estos productos cuando consideraron que la dolencia o el síntoma no requerían atención médica o para prevenir un malestar recurrente. Otras razones fueron "mejorar el rendimiento", "disminuir el cansancio", "relajarse", "fortalecer el cuerpo" y revertir un déficit de vitaminas. También los utilizaron para controlar "el estrés", "la tristeza", "la ansiedad" o "el insomnio"; las entrevistadas indicaron que recurrieron a ciertos complementos y medicamentos porque son naturales y, en general, percibidos como eficaces.



Hasta ahorita todavía si yo la pido, me lo dan, aunque ya no esté en tratamiento con la doctora, le decía yo ya tengo como un año con una cajita de imipramina y sólo cuando me altero mucho me tomo una, una pastillita y ya. (Entrevista 1)



Las mujeres reportaron diversas percepciones acerca de los beneficios que han obtenido después de usar remedios caseros o fármacos, desde una mejoría considerable hasta la ausencia de cambios notorios. En términos generales, las entrevistadas lograron relajarse; sin embargo, aseguraron que ese cambio de estado no resolvió por completo el problema. Para algunas mujeres, el uso contribuyó para que se sintieran mejor o bien.





Ejercicios y otras prácticas



Se distinguieron tres grupos de prácticas; el primero incluye la gimnasia, danza, natación, aeróbicos, spinning, caminata al aire libre, entre otras actividades de índole deportiva. Las entrevistadas recurrieron a un "saber generalizado" acerca de los beneficios asociados con las prácticas físicas. Este conocimiento se muestra en frases como "yo creo que todo mundo lo sabe, que es beneficioso el caminar`".



En el segundo grupo se encuentra escuchar música, tejer, leer, escribir, además de otras actividades recreativas, como elaborar collares u objetos decorativos ("manualidades"). Se incluyeron las labores domésticas porque algunas mujeres mencionaron que son una forma de sobrellevar sus problemáticas emocionales. `" [al] lavar y lavar, en el agua se van mis broncas".



El tercer grupo está conformado por la yoga, tai-chi y diversas formas de meditación basadas en el control de la respiración y la imaginería. Estas prácticas tienen en común que las mujeres dedican entre 15 y 45 minutos a cerrar los ojos y concentrarse en su inhalación y exhalación. Las entrevistadas se iniciaron en estas actividades mediante sugerencias de amigos y familiares o por prescripción médica.



Entre los beneficios que señalaron, al margen del grupo de actividades, se identificaron los siguientes: distraerse, relajarse o enfrentar el estrés, contar con un espacio personal, sentirse ágiles, despejarse de los problemas cotidianos y canalizar las emociones como ira o tristeza. [hacer yoga y caminar] me hacían bien, me ayudaban mucho a relajarme, para desestresarme, para tener otros caminos, otras actividades, no sólo las actividades de la casa, de la familia, del quehacer cotidiano que es estresante y agobiante. (Entrevista 0)



Las redes de apoyo: familia y amigos



Como ya se mencionó, se analizaron tres dimensiones del apoyo otorgado: "apoyo afectivo o emocional", "apoyo material o instrumental" y "apoyo informativo".



Un claro ejemplo del apoyo "afectivo o emocional" se observa cuando algún miembro de la red hace comentarios como "échale ganas", "no te preocupes, todo está en ti" o "cambia esa cara". Estos comentarios forman parte de la creencia cultural en la cual los padecimientos emocionales se perciben como una debilidad de carácter que puede solucionarse mediante el autocontrol.



Sí, que le echara muchas ganas, que yo le echara muchas ganas porque yo era la que estaba malita y que no me preocupara y que, o sea, que buscara que yo me sintiera bien porque ellas [madre y amigas] no me podían ayudar así porque el mal yo lo traía dentro de mí. (Entrevista 21)










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