30.Noviembre.2012
Catorce versos en el cumpleaños de una mujer
(Poemilla ínfimo y azorado, tenue, orgulloso y levemente soberbio, que
debe leerse en cueros y con mucha parsimonia)
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Cuando mi corazón empezó a nadar en el caudaloso río de la alegría de las más limpias herraduras de agua



Y descubrí que en el alma de la mujer subyacen cinco estaciones de grácil silueta



Oí silbar al ruiseñor del camposanto de la aldea y ahuyenté de mi piel los malos pensamientos



Aparté de mí los torvos presagios de la debilidad la enfermedad el hambre la guerra la miseria y los vacíos de la conciencia.



Empecé a oler tímidamente el gimnástico aire de la belleza que duerme contigo



Y volé tan alto que perdí de vista el aire de los invernaderos el agua quieta de las acequias y el fuego purificador también la arcillosa y pedregosa tierra que piso y en la que seré olvidado por tu mano



Te amo lleno de esperanza



Tu vida es aún muy breve para acariciar la esperanza

Y hoy cumples años quizá excesivos

Hoy cumples mil años



Quisiera bailar en un local cerrado con la muerte coronada de esmeraldas y rubíes yo coronado de musgo y alfileres



Para proclamar en el reino de las más solitarias ballenas



Mi dulce sueño con estas sobrecogidas palabras

Pregono en voz alta el espanto que me produce la felicidad.


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